
Who am I?... Where are you?...
Lentamente el paso de los minutos primero, las horas después y finalmente los años me han dotado de la perspectiva necesaria, aún con todo, mis anhelos, mis pensamientos siguen siendo los mismos.
La tormenta dio paso a la calma, pero a qué precio. Inundados, empapados... ¿podría decir ahogados? Me salvé, ¿te salvé?... ¿tuve opción?, no, las oscuras aguas no me lo permitieron, me obligaron a retroceder, a nadar hacia tierra firme y resguardarme una vez más, aturdida, sobre esa ardua roca esperando, de nuevo.Una lágrima salada precedía cada nueva tormenta y con cada una de ellas, al deslizarse por mi mejilla, se evaporaba una parte de ti. Recordando tiempos mejores pasé la mayor parte del tiempo en aquella roca que tanto sabía de mi (¿de ti?), pero llegó el momento de regresar, de sumergirse de nuevo en las frías aguas y aceptar que tú no debías volver.
Dejándome llevar por las aguas, por sus idas y venidas, la marea me llevó a otra costa, no del todo desconocida. Arena suave, tostada. Una cálida brisa vino a recibirme, acariciando cada ínfima parte de mi mojado y atormentado cuerpo, amando cada poro de mi piel... haciéndome sentir como nunca nadie había hecho. ¿Qué podía yo hacer sino caer rendida? Nada podías hacerme ya, lejos de ti las nubes daban paso a los alentadores rayos de sol que ya se esforzaban por calentar mi piel.
En las noches intentaba zafarme de lo que era (eras), muchas veces inútilmente, y era entonces cuando una lágrima de nuevo volvía a rozar mi cálida piel, mientras sus suaves manos la recogían y entre sus brazos me mecía hasta caer yo rendida.Ahora aquellas noches quedan en mi recuerdo, aquellos días en el olvido pero él no olvida y ella sólo puede que arrullarlo y consolarlo, amarlo y susurrarle palabras que alguna vez fueron dichas, palabras que en el viento volaron de sus labios...
Una vez más, esperaré el momento oportuno, tu, yo, él y ella.
"Mar no se movió. Una lágrima empezó a correr por su mejilla. Arnau hizo un leve movimiento con la mano derecha pero al instante se retractó y dejó que aquella lágrima se perdiese en el cuello.
...
Lo único cierto es que me gustaría abrazarte..., besarte..., tenerte siempre conmigo."
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Lo único cierto es que me gustaría abrazarte..., besarte..., tenerte siempre conmigo."
La Catedral del Mar. Ildefonso Falcones
